Marzo, 2025 (Tegucigalpa, Honduras). La Enfermedad Renal Crónica (ERC) es una afección silenciosa, ya que en sus primeras etapas no muestra síntomas que generen alerta. Esta enfermedad afecta aproximadamente al 10% de la población mundial y representa un importante desafío de salud pública en América Latina. Según datos del Global Kidney Atlas, en 2023 la prevalencia mundial alcanzó el 9.5%, con una tasa de mortalidad del 2.4%. Ante estas alarmantes cifras, la Asociación Hondureña de Nefrología y Trasplante (AHNT) alerta sobre la urgencia de abordar esta problemática y promover políticas efectivas para la prevención, detección y tratamiento de la ERC.
El diagnóstico tardío y la falta de acceso a terapias de soporte renal y trasplante son factores importantes que afectan el panorama de las personas que viven con esta patología, pues a pesar de su alta prevalencia, la ERC sigue siendo una enfermedad poco priorizada en los sistemas de salud. En América Latina, la prevalencia es del 10.15%, mientras que el total de defunciones asciende al 5.51%. En países como Honduras, la situación es alarmante, con una prevalencia del 8.03% y una mortalidad del 6.02%.

“Esta afección representa un gran desafío para la población, pues depende del sistema de salud de cada país, del gasto en salud pública y de la posibilidad de contar con una política y un programa nacional de salud renal que atienda las necesidades de todos estos pacientes. Sabemos que, en Latinoamérica, la ERC es una de las enfermedades no transmisibles de más rápido crecimiento y adicional a esto, la carga está aumentando con un incremento de la morbilidad, la mortalidad y costos” agregó el doctor René Tábora, presidente de la AHNT.
Actualmente en Latinoamérica, el 67% de los pacientes reciben hemodiálisis, el 23% han accedido a un trasplante renal y solo el 10% son tratados con diálisis peritoneal. Sin embargo, en Honduras existen otras barreras y retos, como la falta de registros sistemáticos y de programas nacionales de salud renal, impidiendo un manejo eficaz de la enfermedad. “En muchos países de la región, los registros de pacientes con ERC son parciales y no cuentan con un control de calidad ni obligatoriedad. Sin datos precisos y actualizados, es difícil diseñar políticas de salud adecuadas que garanticen una atención efectiva en estas personas,” mencionó el Dr. Tábora.
La enfermedad renal crónica se asocia con otras patologías significativas, se estima que al menos el 35% de los pacientes que la padecen son diagnosticados al mismo tiempo con hipertensión y un 25% con diabetes en estadios 3 y 4, convirtiéndolo en un padecimiento que provoca altas tasas de hospitalización y aumentando la posibilidad de accidentes cardiovasculares y por ende la muerte. prematura.

Llamado a la Acción
Ante este panorama, la Asociación Hondureña de Nefrología y Trasplante en alianza con el Colegio de Médicos de Honduras y la Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión (SLANH), hacen un llamado urgente a los sistemas de salud pública y entes involucrados del país, con el fin de crear estrategias para la detección temprana de la enfermedad, acceso equitativo a medicamentos y terapias de soporte renal, así como la implementación de clínicas especializadas.
Asimismo, subrayan la importancia de establecer un registro integral de la ERC en todos sus estadios, que permita un mejor seguimiento de los pacientes y facilite la toma de decisiones basada en datos reales.
La ERC es una enfermedad prevenible y tratable si se detecta a tiempo y se garantiza el acceso a tratamientos adecuados, por lo que es fundamental que los sistemas de salud prioricen esta patología y trabajen en conjunto con otras organizaciones y sociedad civil para mejorar la calidad de vida de quienes la padecen.
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